Tapeando por Lugo

Hace apenas unos días volvimos de Munich, sin embargo no os voy a hablar de este último viaje. Si no de la escapada de un día que hicimos durante el Jueves Santo a una de nuestras desconocidas en Terras Galegas -como se diría por allí- Lugo.

                         


Tras una primera tapa para darnos una auto-bienvenida en El Riba, próximo a la Plaza Do Campo -espectacular la plaza- nos fuimos al O Xugo. 

Éste era un restaurante de comida tradicional que nos había recomendado nuestra anfitriona del B&B en el que nos alojábamos. Especializado en pulpo, no decepcionaron ni el Pulpo a Feira ni los pimientos de padrón. Otros platos de este lugar no merecían tanto la pena. Por cierto, a los cerveceros, el tercio de Estrella Galicia allí era baratísimo.


Famosa por sus tapas gratis, no son estas las únicas joyas de esta ciudad romana. Su catedral y la próxima Plaza Mayor junto su Ayuntamiento suponen una muy buena bienvenida para el visitante. A continuación visitamos una piscina romana del siglo IV, y ya en las afueras el puente y las termas romanas -lo único que merece la pena en un entorno casi deplorable- para acabar finalizando nuestra visita con un tranquilo paseo a lo largo de su muralla romana, que se puede visitar en toda su totalidad. 

No sé si se ha notado que me encanta lo romano.



Lo que además enriquecía esta visita es que todos estos entornos se encontraban llenos de vida. Algo que pasaba igualmente en otros lugares, aparentemente con menos interés pero también singulares,. Hablo de casi cualquier calle, con sus muros y sus suelos de granito que iban flanqueando nuestro paseo, dirigiendo nuestra mirada casi sin que nos diesemos cuenta a cada uno de los pequeños templos que se abrían en la calle. Lugares que casi se podían considerar de culto, con sus propios fieles: variopintos grupos de personas disfrutando de algo que ya es una forma de vida en esta ciudad. Un placer al que acabaríamos sucumbiendo al anochecer. 

Durante la noche contamos con la perfecta anfitriona lucense: Iria, una amiga quién nos llevó por algunos de sus sitios favoritos para comprobar qué había de cierto en las historias sobre las tapas de Lugo. Por supuesto no perdonamos la oportunidad de pedir otra de Pulpo a la Gallega y unas Zamburiñas que quitaban el hipo en el A Nosa Terra. Sin lugar a dudas de las mejores Zamburiñas que he pedido.

Entre cañas de Estrella Galicia y copas de Mencía -el vino de la región- nos dejamos envolver de esta forma de vida. Y es que a lo bueno, es fácil acostumbrarse.

Darío Palacios

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