El transporte en China

Ya desde los orígenes de esta página, en ningún momento se buscó que esto se convirtiese en una retahíla de vivencias propias, sino que también busqué teñir las mismas de un ojo crítico para que vosotros, lectores, pudieseis juzgar si merece la pena o incorporar ciertos planes a vuestros proyectos de viaje. 

Es precisamente por esto que he decidido intercalar entradas de otra índole, más relacionadas con una toma de contacto del país que puedan servir de guía o ayudaros en vuestra planificación. Empezaré con esta entrada relacionada con el transporte interno en China (y que, espero completar pronto con otra entrada más, esta vez relacionada con Japón).

Poco tarda uno en darse cuenta que China no es un país precisamente pequeño y manejable, así que si se tiene interés en visitar puntos relativamente alejados y no limitarse a tomar trenes nocturnos entra el avión en la ecuación.

Sea la forma que cojáis hay que pasar ineludiblemente por la web de Ctrip que afortunadamente tiene su versión en el idioma anglosajón.


VUELOS

Los vuelos se pueden consultar y comprar con bastante antelación pero sus precios se alejarán precisamente de lo que podríamos considerar un chollo. No os asustéis, que a mí también me pasó lo mismo.

Si retrasáis la adquisición de estos vuelos internos aparecerán otras compañías más allá de la consabida Air China como China Southern, China Eastern, Sichuan Airlines -depende de por dónde os estéis moviendo- que ofertarán estos mismos enlaces por un precio más competitivo. Yo iría mirándolo entre un par de meses y el mes anterior a vuestro viaje y probablemente lo consigáis por la mitad de precio. El único vuelo que no conseguimos tanto descuento fue el que conectaba Guilin con Shanghai.
A lo mejor estos nombres os provocan cierta desconfianza al no ser las líneas más conocidas precisamente, y también por imaginaros un vuelo categoría Aliexpress. Nada más lejos de la realidad, en todas se honró la tradicional hospitalidad china al ofrecernos un aperitivo y algo de beber a excepción precisamente de Air China que la utilizamos para ir de Beijing a Datong, ésta únicamente ofreció una botella de agua de 30 cl.
No tuvimos ningún problema llevando el equipaje, también es cierto que fuimos con mochilas para agilizar los trámites entre el despegue y el aterrizaje.

TRENES

Los trenes se pueden consultar en cualquier momento, ya desde el inicio del viaje sabréis a qué hora podréis tener vuestras conexiones en tren, sin embargo hasta un mes antes de la fecha de salida la web no os dejará adquirirlos.

Eso de un mes no es orientativo, en nuestro caso nos lo tomamos con calma y por un retraso de una semana no sólo nos quedamos sin ver el templo colgante de Datong, si no que nos chupamos uno de los peores viajes de nuestra vida, os lo relataré al final de este apartado.

Cuando cojáis vuestro tren tendréis cinco tipo de plazas a vuestra disposición sean de alta velocidad o trenes convencionales:

  • Asientos Duros: Constituyen la inmensa mayoría de las plazas que tendremos a nuestra dispocición en Tren
  • Asientos Blandos: Son minoría por lo que lo más normal es que vuelen rápidamente, poco puedo deciros de este tipo de asientos ya que nuestras posaderas no han tenido el privilegio de disfrutarlos.
  • Cama Dura: Consisten en literas que se encuentran abiertas a los pasillos, cuentan con dos literas de tres camas enfrentadas entre sí. También hay asientos contiguos a la litera por si estáis despiertos. Según anécdotas de otros viajeros son  lugares más ruidosos y llenos de vida del tren en comparación con la cama blanda, en los que se puede vivir un retazo de la vida costumbrista de este país. 
  • Cama Blanda:  El lugar más privilegiado de un tren, también son minoría entre las camas y en los viajes nocturnos volarán en un visto y no visto. Las literas son de dos camas y tendrán la posibilidad de cerrarse a diferencia de sus homólogos menos blandos.
  • De pie: No es guasa, existen plazas que básicamente consisten en que no tienes asiento asignado, más económicas y que nunca se agotan. Normalmente tocará quedarse en el espacio que queda entre vagones. Si sois de apurar o preferís comprarlas en taquilla en temporada alta, es posible que en algún momento os toque esta posición 'privilegiada'. A nosotros nos tocó ir así de Pingyao a Datong.
Aunque las compréis por internet os tocará pasar por taquilla y presentar el pasaporte para poder sacar los tickets, así que la única ventaja de la compra por internet consiste en reservar los asientos. Aprovecho esta entrada para contaros la historia del día que nos tocó ir en asientos duros, en un tren tipo cercanías durante 7 horas de Datong a Pingyao.

El plan original era viajar por la noche y así tener más tiempo en Datong, sin embargo por un retraso a la hora de comprar los billetes de tren, nos quedamos sin los mismos y tocó viajar de la única forma que era posible: con asientos duros.

La primera hora se pasó bien, habíamos comprado picoteo para comer por si acaso sin embargo no tardaron en empezar a pasar carritos de vendedores de comida. Con el tiempo esto fue dando paso a los de la teletienda que daban una retahíla en chino de productos cada cual más inútil que el anterior. El que recuerdo con más cariño por gracioso fue uno que vendía un sacapuntas para pepinos chinos. Lo que iba saliendo del sacapuntas se podría utilizar para cuidar el cutis. Al vernos nos dijo que si lo queríamos que era made in China.

Con el tiempo cada vez fue haciéndose más incómodo el viaje, por un lado el asiento duro no era idóneo para recorridos muy largos y por el otro el viaje se estaba haciendo eterno y cansado. El único movimiento que teníamos en aquel lugar que rompía la rutina eran los carritos que de cuando en cuando cambiaban la alimentación que ofrecía. Los compañeros de asientos también iban cambiando y con ello las personas impresionadas por ver un extranjero en aquel lugar: nos hicieron fotos, nos grabaron sin ningún tipo de disimulo en una conversación de algún tipo de Skype como la novedad del lugar, incluso los había que miraban y cuchicheaban. Creo que en España sólo los niños pequeños hacían eso.

Cuando llevábamos unas cinco horas el aburrimiento era tal que quise darme un paseo empezando por el espacio que separaba los vagones, allí se había formado una especie de gueto o de acumulación humana (a falta de mejor definición) que recordaba a la mayor miseria de un lugar: gente durmiendo en el suelo, multitud de chinos fumando con un ansia como si no hubiera un mañana en camiseta interior, la mitad de ella amarilleada al igual que sus dedos, la otra mitad extrañamente blanca. Lujo y miseria se encontraban separadas por una puerta que dividía los asientos duros en los que se veía gente de todas clases, inclusos algunos con un vestir nada desdeñable; y al otro lado la miseria de quién no se puede permitir un asiento.

No volví a ver aquel reducto de la condición humana hasta que estábamos a punto de llegar a Pingyao. El revisor prácticamente nos echó a falta de dos estaciones alegando que si no nos levantábamos lo perdíamos para poderse sentarse él con algunas amigas que acabaría de hacer en aquel momento. Las personas habían cambiado, incluso habían adquirido cierta posición digna pero el sabor que dejaba era el mismo: el de la China de contrastes, gran parte de los estratos de una sociedad concentradas en apenas un vagón.


Esta sensación no la tuve en los trenes de alta velocidad que cogimos (todos los demás) ni en los aviones algo que escapa al bolsillo de estos sectores más desfavorecidos.

METRO

El metro es algo sencillo si habéis utilizado cualquier metro. Siempre tuvimos un botoncito con la posibilidad de cambiar el idioma y a partir de ahí es siempre escoger la línea destino y la parada destino (en la foto tenéis el caso más extremo: el metro de Beijing con más de 16 líneas). 

Si llevais el planito impreso, ¡OJO!, conviene que tengáis siempre en vuestro plano de metro la escritura con caracteres chinos como con caracteres latinos pues sí que nos ha pasado un par de veces que no se correspondía esta última así que tocó jugar a las diferencias de los palitos para sacar el billete. Desconocemos si en las estaciones se reparten planos porque ni nos fijamos ni los buscamos, lo llevamos todo impreso desde España (ventajas de internet).

La única anécdota del metro respecto del de otros países, es el férreo control que tendréis en sus accesos en donde os obligarán a pasar todo equipaje que poseáis por detector de metales y explosivos.

OTROS MEDIOS DE TRANSPORTE

Ya sólo queda hablar de los tradicionales autobuses y taxis, dentro de estos últimos están tanto los taxis al uso como los vehículos pactados, Tuk Tuk, etc. Mucho más sencillos pues básicamente consiste en subir y pagar el ticket o la carrera en el caso de los autobuses y taxis. La única excepción que recuerdo fue en la estación de autobuses de Guilin donde sí que adquirimos los tickets en taquilla.

En los demás vehículos lo normal es regatear un importe por el traslado al punto de destino, hay unos precios establecidos en los cuales acaba consiguiéndose, como son los 60 CNY por el paseo desde donde os deja el autobús 916 express hasta Mutianyu (foto de abajo) o los 120 CNY por el traslado a las Grutas de Yungang y el Templo Colgante de Datong.

En estos últimos vehículos el gobierno chino no aconsejaba cogerlos e informa que muchas veces los turistas han sido víctimas de estafas por dar vueltas a billetes grandes con billetes falsos. Nosotros no tuvimos esos problemas, sin embargo pagar siempre el importe justo es una buena idea.


Como veis las opciones son muchas y a priori puede dar vértigo, sin embargo creemos que con este puñado de consejos todo os irá como la seda. Si tenéis cualquier duda podéis plasmarla como siempre, en los comentarios.