La escala en Abu Dhabi

Cuando alguien piensa en los Emiratos Árabes Unidos, normalmente el primer lugar que se le viene a la mente es Dubai. No en vano, es el lugar en el que por excelencia el lujo y la opulencia se dan de la mano en forma de islas artificiales, rascacielos que desafían las leyes de los dioses cual torre de Babel o pistas con nieve en pleno desierto.

Sin embargo cuando estábamos en medio de la logística de nuestro viaje a China, la escala que se nos puso a tiro fue la de su vecina Abu Dhabi y creo que si no es con una escala nunca nos íbamos a acercar a estos sitios así que aprovechamos y por el mismo precio alargamos unas doce horitas la parada para visitar la capital de los EAU


Lo más famoso (y más grande) por aquellos lares era la Mezquita Sheikh Zayed que es la construcción religiosa más grande de los Emiratos Árabes. 

No pudimos entrar inmediatamente como nos hubiera gustado porque el avión proveniente de Shanghai aterrizó a las 6 de la mañana. No íbamos a estar haciendo tiempo en la entrada del aeropuerto así que, una vez cambiados unos cuantos euros por Dírham, tomamos uno de los innumerables taxis de aspecto impecable y fuimos para allá (60 Dírhams).

Estaba amaneciendo para cuando llegamos y aún teníamos una horita de espera, tiempo que aprovechamos para dar una vuelta rodeando los terrenos que circundaban la mezquita. A esa hora las únicas almas que había por ahí, además de los coches que pasaban con cierta frecuencia, eran los jardineros que se encargaban de cuidar y de regar los jardines que resultaban un oasis en aquel erial.


Finalmente llegó la hora 'H' así que nos encaminamos al interior y pasamos una serie de controles en los que lo más anecdótico es la caracterización que acaban imponiendo a las mujeres. Y es que mientras que en otras mezquitas en las que he estado se limitaban a pedir que se cubrieran la cabeza con cualquier velo o pañuelo que ellas mismas trajeran, aquí a las que no tenían cabeza, brazos y piernas cubiertos, les obligan a llevar chilaba completa así que tal vez sería interesante que a esto vengáis además de con pantalones largos, con una sudadera con capucha.



Aunque lo primero que divisamos son los cuatro minaretes que definen su perímetro exterior, al aproximarnos nos acabamos olvidando de esas estructuras en favor de la gran multitud de cúpulas que aparecen como si una infección de granos salvaje asolase al lugar. Una vez en el patio, una gran cantidad de pilares rematados por sendos arcos de herradura con motivos vegetales nos acompañarán en nuestro paseo hacia el interior...

He estado en varias mezquitas, mínimo otras tres aparte de esta. Y el lujo mostrado aquí destaca muy por encima incluso de La Mezquita Azul la más opulenta de las que conocí en Estambul. Aunque mi favorita por su historia y su antigüedad siempre será Santa Sofía y su cascada de cupulas (que originariamente era una Catedral Ortodoxa).


               

Impresiona, ¿verdad? Sin embargo para mí no dejaba de ser una especie de aberración (igual me he pasado escogiendo adjetivo) de estilo clásico con las facilidades y los medios actuales. Y eso para mí, no tiene gracia de ningún tipo. Por poner un ejemplo estas bóvedas que veis en las fotos son prefabricados de hormigón o de fibra de vidrio. Mención aparte merece la artesanía y los colores del interior (ya sea por ignorancia o por contraste cultural).

Nuestro siguiente paso era conocer los centros comerciales de la zona así que nos decantamos por el Marina Mall. Habíamos leído tantas cosas de aquellas macrociudades en las que al no poderse hacer mucha vida por las calles (por las elevadas temperaturas), sus habitantes acaban haciendo vida al más puro estilo norteamericano. No estaban mal pero bueno... donde no esté un bareto aunque sea un mesón y una cañita, que se quite cualquier franquicia o cadena...

Y esto trae a colación el tema de la temperatura en estos países, no lo había sacado hasta ahora. Para cuando aterrizamos, la temperatura era cálida pero agradable, sin embargo la humedad estaba bastante presente. Conforme el sol fue poniéndose más alto y entramos en la mezquita, algún grado subía y se podía estar.

Sin embargo íbamos con bastante cautela antes de cantar victoria, pues veníamos escaldados de China donde las altas temperaturas y la humedad no nos dieron tregua (las fotos de las sudadas que arrastraba que tenéis colgadas en este blog son buena prueba de ello).

Nos decantamos precisamente por el Marina Mall porque además de visitar el Ferrari World y alguna cosilla más del estilo no vimos por Internet que hubiera mucho más que hacer por aquellos lares salvo conocer el skyline tan característico de estos países. Y precisamente al lado de este mall teníamos una de las mejores vistas del mismo.


No tengo cara de estar disfrutando, ¿verdad? Inconscientes que éramos, decidimos pasar el rato por el centro comercial hasta que nos dieron las 12 del mediodía, la hora en la que el sol pega más fuerte. Y en un alarde de inteligencia, a esa hora precisamente decidimos ver el skyline. Salíamos tan campantes por las puertas dobles, al abrirse la primera vino una ola fuerte de calor, sin embargo aún quedaba la segunda... 

No hubo tiempo de reacción, sentí mis ojos secarse en un momento al tiempo que descubrí una nueva definición de calor que hasta aquel momento creía bastante interiorizada en mi sino. Era inevitable acordarse de las palabras que todo friki de GoT conoce: "No sabes nada Jon Snow". El resto es historia, salimos pitando a hacer las fotos de rigor y volvimos corriendo antes de que pasasen unos 10 minutos. 

Entonces terminamos de confirmar en nuestras propias carnes lo que hasta entonces era un secreto a voces: tras todo ese lujo y opulencia, lo que se ocultan son cárceles de oro. Puede que alguna vez en otra escala visitemos otro de los Emiratos por aquello de hacer check en la lista de sitios que visitar antes de morir, y porque nunca se es suficiente viejo para ser sorprendido. 

Pero desde luego que nunca serán sitios que recomiende porque al final no deja de ser sitios de lujo, sin alma y antes que esto... Prefiero la caspa entrañable jajaja.